El cierre de EGIN y EGIN IRRATIA recordado en su tercer aniversario.
Reportaje y entrevistas de GARA.
La libertad de expresión, desde detrás de la persiana
PROCEDENTE DE ESTADOS UNIDOS, EN 1991 LLEGO AL POLIGONO EZIAGO DE HERNANI LA ROTATIVA, MODELO DEV, QUE LLEVO EL COLOR A LAS PAGINAS DE «EGIN». DIEZ AÑOS DESPUES, PERMANECE EN SILENCIO BAJO LOS ESCOMBROS
El último número de "Egin" llegó a los kioskos de Euskal Herria la madrugada del 15 de julio de 1998. A esas horas atravesaban las ondas hertzianas las últimas emisiones de "Egin Irratia". Envueltos en la sombra de la noche, un numeroso grupo de policías españoles, a las órdenes de Baltasar Garzón, «bajaron la persiana» en las instalaciones de Hernani.
Allí permanece todavía la rotativa que puso letra e imágenes sobre el último papel impreso que salió con la man- cheta de "Egin", aunque luego se recuperara simbólicamente, precisamente, en el aniversario del cierre. La rotativa ha permanecido muda durante estos tres últimos años, como símbolo de aquel ataque directo y sin paliativos a la libertad de expresión. Abandonada por la «administración judicial», bajo los escombros que ha provocado el derrumbe del tejado.
Procedente de Estados Unidos, la rotativa DEV llegó en 1991 al polígono Eziago, catorce años después del nacimiento de "Egin". Esta moderna máquinaria fue la que permitió que el color llegara a las páginas del diario en noviembre de 1992, una fuerte apuesta de aquel proyecto periodístico para acercarse a las innovaciones técnicas que han ido marcando la evolución de la prensa en las últimas décadas.
Por tanto, DEV fue testigo directo de los acontecimientos de la vida política, económica, social y cultural de Euskal Herria y del mundo, que fue imprimiendo, siempre desde una óptica abertzale, durante los siguientes siete años.
También fue testigo presencial de los hechos que se sucedieron vertiginosamente hoy hace tres años y así lo relata desde estas páginas retomando por un día la palabra:
«La 'Operación persiana', así la bautizó el juez de la Audiencia Nacional, se inició fuera de las instalaciones de Eziago, cuando mis engranajes ya estaban impriendo las páginas del número 7.200 de 'Egin'. Registros en domicilios, detenciones de los consejeros del grupo Orain, acusaciones de 'pertenencia al entramado financiero de ETA'. Esas noticias no ha-bían llegado todavía hasta la sede de Hernani cuando se hicieron patentes».
«Acabada mi tarea de la jornada prosigue, con los ejemplares ya camino de los kioskos, un inusitado despliegue policial fue tomando el polígono. En esta ocasión no se trataba de uno de los habituales controles nocturnos que la Guardia Civil colocaba en la carretera que une Hernani con Ereñozu. Llegaron cientos de agentes de la Policía española, unos uniformados, otros de paisano, muchos de ellos encapuchados».
* Asalto policial
Lógicamente, el asalto policial es el hecho que más impresión dejó en la rotativa DEV, que continúa el relato:
«Cuando se escuchó a uno de los trabajadores que acababa de marcharse a casa llamar para que los que permanecían dentro haciendo la limpieza y mantenimiento de mis equipos le permitieran entrar, nadie podía imaginar la siguiente escena: policías irrumpiendo en el amplio local; fuerzas armadas preparadas para hacer callar una voz arraigada en el pueblo vasco. La amenaza culminada. Poco después me contaron Aznar, desde una tribuna de la 'ejemplar democracia turca', fue muy claro: «¿Creían que no nos íbamos a atrever?». Sí, se atrevieron a cerrar "Egin", pero lo hicieron con nocturnidad, alevosía y cargados con la única razón de la fuerza bruta».
Los recuerdos de Isidro Murga, detenido el 15 de julio y encarcelado hasta diciembre, no pudieron llegar a las páginas de "Egin", pero pueden servir a DEV para recomponer lo sucedido en aquellas horas:
«La detención se produjo por la noche, cuando estaba dormido. Oí un ruido de repente y en cinco segundos me encontré tirado en el suelo y rodeado de gente, todavía dormido, sin saber lo que estaba pasando allí. Estaban también mi mujer y mi hija. Fue traumático. El registro de la casa duró toda la noche; no apareció nada, porque no había nada que pudiera aparecer. Luego me llevaron como testigo a la delegación de Gasteiz y de allí a la de Bilbo. A las 13.30 me llevaron directamente a la DGS, en Madrid. Igual que los compañeros, estuve cinco días incomunicado. El trato fue 'correcto', dentro de lo que se puede entender como correcto cuando a uno le detienen en estas circunstancias sin comerlo ni beberlo».
«Luego ya se decretó prisión incondicional y en diciembre salí en libertad bajo fianza y sigo en esa situación. En mi caso el juez impuso una fianza de 75 millones, además de pasar dos veces al mes por el juzgado y la prohibición de salir al extranjero. Pasado año y medio se recurrió la situación y se atenuaron las condiciones de la libertad bajo fianza».
Como ocurrió con Isidro Murga, Xabier Alegria, otro de los consejeros de Orain, fue conducido por la Policía hasta las instalaciones de Eziago. DEV prosigue su relato:
«Entraban y salían, los trabajadores de la rotativa seguían retenidos; entraban con personas detenidas; salían con cajas repletas de papeles; desde la planta baja ascendieron a la redacción, a las dependencias de montaje y a las instalaciones de la emisora; el registro se prolongó y no parecía tener fin».
* Amanecer de pesadilla
«Amaneció. Más allá de la 'persiana' se iban agrupando trabajadores de "Egin" junto a amigos del periódico, que se habían despertado con la pesadilla y se resistían a pensar que aquello no era un sueño, un mal sueño», recuerda esta especial narradora.
«Las dudas quedaban despejadas cuando sus compañeros que habían observado la irrupción policial y los que habían permanecido en vela toda la noche les confirmaban la noticia: Han cerrado "Egin". Ese titular que no pude imprimir. Algunos aireaban el último número del diario frente a las gorras y los bigotes policiales. Aquella primera página en la que, de forma destacada se leía este otro titular: «Aznar y el PNV seguirá juntos toda la legislatura».
«No acabaron allí las medidas represivas continúa DEV y a los pocos días llegaba desde Madrid otro rumor confirmado: el director de Egin, Jabier Salutregi, fue envíado a prisión por Garzón tras presentarse voluntariamente a declarar en la Audiencia Nacional. Un año después, Salutregi resumía lo acontecido: «El cierre de Egin es el 23-F de los medios de comunicación».
«Compartiendo esa opinión, decenas de miles de personas se movilizaron en la que ha sido una de las mayores movilizaciones populares de Euskal Herria para denunciar este golpe contra la libertad de expresión. Fue cerca de Hernani, a orillas de La Concha».
«Ya estaba en marcha mi primer relevo, Euskadi Información, pequeño, sin pretensiones y que, como me comentaron luego, empezó a imprimirse en una rotativa que podría haber sido mi bisabuela pero que todavía tenía pulmones para trasladar las letras al papel».
«Enseguida empezaron a sembrar las semillas de un nuevo proyecto periodístico. ¡Mil millones de semillas! La cosecha fue fructífera y el 30 de enero de 1999 en los kioskos aparece GARA. Me cuentan que esos ejemplares salieron, y siguen saliendo, de Usurbil, donde está instalada una rotativa que, contra lo que me sucede a mí, puede desarrollar su trabajo en libertad».
* Libres, en una caja
No obstante, DEV subraya que el objetivo del cierre se logró: «"Egin" desapareció de la vista de los ciudadanos vascos, no sólo de sus lectores. Los responsables de su administración y de la dirección periodística han sido incriminados por utilizar la palabra para defender ideas legítimas. Por ello, quiero sacar a colación una canción de un cantautor aragonés que escuchaba a veces por aquí: «No se concibe el caso/ de tener libre los pasos/ metidos en una caja». Una reflexión que se completa con la ironía de que, oficialmente, estas instalaciones permanecen selladas, como las delegaciones de Iruñea y Gasteiz, en base a un informe del «administrador judicial» y no por la propia orden de «clausura y suspensión de actividades» que dictó Garzón el 14 de julio de 1998.
«Es decir, yo sigo amordazada, el proyecto periodístico que nació el 29 de setiembre de 1977 quedó interrumpido y sobre muchos ciudadanos vascos pesa el riesgo de volver a prisión. Precisamente, no hay que olvidar apunta DEV la situación personal de quienes se han visto afectados más directamente. Unos, por estar imputados judicialmente y otros, por haber visto rota su vida profesional».
De nuevo retoma el testimonio del administrador único de Orain, Isidro Murga: «Al igual que los otros compañeros del 18/98, estamos en una situación de derechos limitados, con bienes embargados, dificultades para el trabajo y una serie de inconvenientes. Estamos procesados con todo lo que eso supone. Puedes llevar una vida relativamente normal porque, evidentemente, no tienes los mismos derechos que el resto del personal. En mi caso no tenía nada embargable, pero sé de compañeros que están con propiedades y cuentas embargadas».
Requerido por enésima vez para que valore lo sucedido, Murga expone: «Resulta difícil decir algo que no se haya dicho ya. Esto es una especie de rompecabezas rocambolesco que no sabes dónde va a terminar y, mientras tanto, va pasando el tiempo. Parece que las imputaciones iniciales van cediendo, pero esto es una noria, porque aún está recientísimo el caso de Joxean Etxeberria y Pablo Gorostiaga, que estaban en el mismo sumario que nosotros y ahora han sido imputados con la imputación inicial después de habernosla rebajado a nosotros. Esto es una cosa con la que uno pierde ya la capacidad de asombro».
* Desde las ondas
La rotativa no olvida que, apenas a unos pasos, los micrófonos de Egin Irratia también permanecen silenciosos bajo la mordaza. Supone que la pequeña sede de la emisora habrá sucumbido al desplome de la cubierta del edificio. No obstante, hay voces en el exterior que le llegan con claridad. Entre ellas, la de Marian Beitialarrangoitia, quien recuerda cómo se gestó el proyecto radiofónico:
«Egin Irratia comenzó a emitir el 8 de mayo de 1989. Cuando llegué a la emisora la idea ya había nacido, pero es cierto que estuve en la radio desde los primeros días hasta el último. El proyecto surgió teniendo en cuenta que la radio era otro medio de comunicación y, al mismo tiempo, un complemento del periódico. Sin duda, el diario cubre un espacio informativo importante, pero no es menos cierto que la radio tiene otras características, la inmediatez a la hora de trasmitir las noticias es lo que dio esa importancia notable a la radio durante esos diez años».
«Otra característica particular de esta radio comenta Beitialarrangoitia es que tenía una plantilla muy reducida que realizaba muchas labores con el apoyo de muchas pequeñas aportaciones. La gente apenas cobraba nada a cambio, pero creían en el proyecto y tomaban parte en él, por ejemplo, a través de las tertulias o en los espacios especiales que se organizaban en colaboración con el movimiento feminista o el ecologista. Por eso, me gustaría subrayar que el mérito no era sólo del colectivo de personas que trabajábamos en la radio».
* Con orgullo
En similares términos se expresa Teresa Toda, subdirectora del diario, según señala DEV. «En este tercer aniversario, quiero reivindicar a "Egin" como periódico y reivindicar el trabajo de toda su plantilla. No tenemos que sentirnos mal, ni avergonzados ni culpables, por haber trabajado en "Egin", que, con sus virtudes y sus defectos, era un periódico que consiguió una verdadera audiencia en la sociedad vasca, contra viento y marea, con la denegación de ayudas y el boicot publicitario, institucional y no institucional... "Egin", desde su línea ideológica independentista, tenía una visión tan legítima como cualquier otra de Euskal Herria y de su propia historia».
Con estos recuerdos, reflexiones y testimonios, DEV da por cumplido su requerido cometido en este aniversario y se guarda miles de imágenes, palabras y sentimientos para seguir contando los días «detrás de la persiana», sin poder imprimir los sucesivos números de "Egin" que han quedado «secuestrados» durante los últimos tres años.
«No esperaba terminar de esta forma el largo viaje que inicié en el continente americano. Después de atravesar el océano, llegué a Euskal Herria para ser el eco de las voces y las ideas que, día a día, marcan su vida política, social y cultural. Hoy también soy reflejo, tristemente, de lo que sucede en este país. La libertad de expresión está marcada por mi silencio».
Más allá de figuras periodísticas o literarias, son algunos de sus protagonistas los que han vuelto a contar desde estas líneas qué sucedió el 15 de julio de 1998 y qué ha venido sucediendo desde entonces hasta esta fecha en la que se cumple otro censurado aniversario. *
F. FERNANDEZ-C. DRONDA
El administrador judicial no se hace responsable de instar la quiebra
El cierre de «Egin» tuvo otra repercusión directa sobre los cerca de 250 trabajadores del grupo Orain: se vieron abocados al paro. Ninguno de ellos ha cobrado los finiquitos y casi la mitad ni siquiera ha recibido las indemnizaciones económicas que, en cualquier otro caso de extinción de contratos, son abonados a quienes se ven abocados al paro.
En principio según el expediente de regulación de empleo, aprobado tanto por la Administración española como por la de Gipuzkoa, las indemnizaciones deben ser abonadas por el Fogasa (Fondo de Garantía Salarial). Sin embargo, este organismo estatal se resiste a ello y ha recurrido la sentencia ante los tribunales. En primera instancia, el Juzgado de lo Social de Donostia ha dado la razón a los trabajadores, pero el Fogasa ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
En el caso de dos trabajadores, estos trámites se han llevado a cabo en Iruñea, donde el Tribunal Superior de Justicia de Nafarroa ya ha resuelto el recurso y ha obligado al Fogasa a satisfacer las correspondientes indemnizaciones.
Esta situación refleja que nada sigue el curso habitual en todo lo relacionado con el proceso judicial del «caso Orain». Hasta principios del año 2000, el impago de las indemnizaciones se podía achacar a una actitud incorrecta por parte de la Administración, aunque actuara siguiendo criterios políticos y no estrictamente laborales.
Sin embargo, en julio del año pasado se abrió la luz sobre este conflicto. De nuevo, el protagonista fue el juez Baltasar Garzón, que emitió un auto en el que declaraba la «sucesión de empresas» entre Orain y EKHE, la empresa editora de GARA.
Para llegar a esa conclusión, Garzón únicamente se basa en la «continuidad ideológica» entre ambos proyectos comunicativos y en la composición de sus plantillas.
De esta forma, Garzón, además de instar al Fogasa a no abonar las indemnizaciones ha intentado anular la posibilidad de que se inste la quiebra de Orain, lo que supondría que los trabajadores, como acreedores, podrían cobrar los finiquitos.
* Sin cobrar y con embargo
Y mientras, transcurridos tres años, los trabajadores de "Egin" intentan ganar en los tribunales lo que les corresponde legalmente, la Administración actúa diligentemente para cobrar multas por participar en una concentración de protesta.
Así le ha ocurrido a Gemma Agesta. «Estábamos sujetando una pancarta ante los juzgados de Donostia para denunciar la detención de Pepe Rei. Aunque en la propia denuncia los ertzainas reconocen que el acto transcurrió sin molestar a nadie, nos aplicaron la legalidad que aplican a quienes les interesan. Identificaron a cinco o seis de los que sujetábamos la pancarta y nos pusieron una multa de 50.000 pesetas a cada una. Recurrimos, pero ahora, este año, al hacer la declaración del IRPF, nos han ejecutado la multa, y además con un 20% de recargo. Probablemente comenta con ironía Agesta, el Fogasa no nos devolverá lo que nos debe con ese 20% de recargo». *
El proceso judicial sigue un curso sinuoso que parece no tener fin
El macrosumario que Baltasar Garzón inició a principios de 1998 y que en el mes de julio paso a denominarse «caso Orain» o «caso Egin» va aumentando de volúmen prácticamente cada semana, según se hacen públicas nuevas diligencias, se ordenan nuevas detenciones y se van resolviendo sucesivos recursos. Actualmente, son más de setenta los procesados en esta causa, una vez que la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional ha retirado del proceso a varios ciudadanos vascos al no observar ni siquiera indicios para que aparecieran en la instrucción.
El letrado Iñigo Iruin, que defiende a los procesados de Orain, sorprendió el pasado viernes al dar un nuevo argumento contra la actuación de Garzón en este caso, ya que explicó que el juez hizo una utilización excepcional y fraudulenta del Derecho. El abogado explicó que la Constitución española únicamente contempla el cierre de un medio de comunicación si está en vigor un estado de excepción o de sitio. Esta no era la situación que se vivía en el Estado español en 1998.
Por ello, Iruin entiende que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 utilizó una «trampa legal». Es decir, ante la imposibilidad de cerrar «Egin» sin poner en solfa el «Estado de Derecho», aprovechó la vía que abre el Código Penal para el cierre de empresas en el caso de delitos relacionados con el «terrorismo». Esa medida tiene carácter temporal no puede prolongarse más de cinco años aunque en la práctica conlleva unos efectos definitivos. Esto hubiera ocurrido así fuera del tipo que fuera la empresa afectada.
Sin embargo, Iruin también observa una interpretación viciada por parte del juez instructor de lo que recoge el Código Penal, que en ningún caso hace referencia a los medios de comunicación. Sí lo hace explícitamente la Constitución española al establecer los límites de la libertad de expresión, permitiendo únicamente el secuestro de las publicaciones que, por su contenido, delincan presuntamente. Esto es, se puede secuestrar un número de un periódico o cualquier otra publicación si la autoridad política considera que lo que se afirma en sus páginas puede suponer la comisión de un delito.
* Una justicia sin plazos
Al ser preguntado por la forma en la que se desarrolla un proceso judicial, Iruin indica que no existen plazos prefijados para que el instructor concluya el sumario y lo eleve a la Sala correspondiente, ante la que las partes personadas también puede presentarse los consiguiente recursos. Tampoco hay ningún límite temporal para fijar el tiempo que puede transcurrir entre la apertura del sumario y la celebración de la vista oral.
Ni siquiera las medidas cautelares tienen límites, salvo el citado para la clausura temporal de una empresa y la suspensión de sus actividades y el de la prisión provisional, que en principo tiene el máximo de dos años, aunque prorrogables por otros dos.
Por ello, la incertidumbre sobre su futuro es otro de los elementos que pesa sobre la vida cotidiana de muchos de los procesados. Teresa Toda, subdirectora de «Egin» cuando presuntamente sucedieron los supuestos hechos en los que basa el inicio de su investigado sobre «el entramado ETA-KAS».
Toda, que destaca que en su caso las medidas cautelares no son tan graves como en el de otros de los procesados, comenta que «después de tres años, no sabes ni cuándo va a ser el juicio, ni por cuánto tiempo se va a prolongar, ni si después del juicio vas a ir a la cárcel».
«Y en la medida que vas cumpliendo años, te puede condicionar bastante tu vida. Hay días que estas cosas te pesan más y hay días que te pesan menos. Yo tengo muy asumido lo que pueda pasar, y lo asumiré. Esta es una situación tan injusta y tan increíble que estás dipuesto a defender lo que has hecho y en lo que crees».
También hace un especial hincapié en su labor profesional. «Con los sucesivos autos judiciales se están encargando de poner en solfa nuestro trabajo como periodistas, tanto el de Jabier Salutregi como el de Pepe Rei, como de rebote, el mío.
Llegado a este punto, Teresa Toda no puede evitar las comparaciones. «Cuando estás todo el día oyendo cómo tratan al ex ministro Barrionuevo y al ministro Piqué, y hasta el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, el propio Garzón y otras instancias de la Audiencia Nacional están hablando de la independencia de la Justicia, y observas que evidentemente no es así, queda un poco ridículo. Llegas a pensar que estás metida en una farsa, en la que te han dado un papelito que tienes que cumplir».
Los procesados incluso tienen que pedir permiso al juez para salir de vacaciones. Evidentemente, su situación no es comparable a la de los condenados por secuestrar a Segundo Marey, *
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